Viernes 05 de mayo de 2006. Núm. 4
Mercado de mascotas
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crece 30% al año
Empresa dedicada al mayoreo y menudeo de productos para mascotas, con una política de servicio a prueba de todo.
Tanya Pliego
Edgar y Leslie Acosta estuvieron siempre familiarizados con el mundo animal, en especial con los peces. Desde niños vieron cómo su padre los reproducía por hobby en su casa, para luego intercambiarlos por alimentos o accesorios en algunos acuarios.
La afición pronto se convirtió en negocio, y le resultó redituable hasta que las fronteras se abrieron a la importación de peces. Comenzó entonces a fabricar él mismo accesorios para las peceras, pero pronto el mercado se llenó también de ese tipo de productos.
Fue en ese momento que decidió arrancar la distribución de accesorios y productos terminados, en paralelo al de los peces. Se instaló en el mercado Nuevo San Lázaro, que desde hace 20 años es el centro de abasto especializado en peces y productos para acuario. Sus hijos lo acompañaban y poco a poco fueron adentrándose en ese acuático mundo.
Fue Leslie la primera que entró de lleno: cuando la carrera de economía no la convenció, decidió mejor poner sus energías en el negocio de su papá. Edgar, señala: “Con su supervisión y administración empezó a haber mejores resultados. Yo seguía estudiando, pero cuatro años después, cuando terminé la licenciatura en administración de empresas, decidimos que juntos podíamos organizarnos, ya como una empresa en forma”. Su objetivo desde el principio fue formar una compañía capaz de darle ventajas a sus empleados, a sus proveedores y a sus clientes.
“Lo primero que hicimos fue demostrarle a mi papá que los peces no eran negocio, y que el resto de los productos los estaban subsidiando. Empezamos a persuadirlo de que nosotros teníamos la capacidad de administrar mejor los locales. Fue un pleito porque él no quería que entráramos, quería algo mejor para nosotros, como todo padre. Además pensaba que él tenía la razón en todo. Hubo que convencerlo de que si bien tenía razón en parte, nosotros teníamos la preparación y conocimientos técnicos con los que podíamos lograr mejores resultados”, comenta Edgar.
Dos años más estuvieron en los locales del mercado, ya dedicados a la distribución de productos para mascotas en general, importados y nacionales. Ya desde entonces, su fuerte era el mayoreo y comenzaron a tener clientes en toda la República Mexicana, en comercios como veterinarias, tiendas de mascotas y acuarios, principalmente.
Era el momento de crecer. Fue en ese punto cuando David Hernández, un asesor de inversiones aficionado a los acuarios, cliente y amigo de los Acosta desde años atrás, se incorporó al proyecto, pues tras los eventos del 11 de septiembre de 2001, la casa de bolsa donde trabajaba hizo un recorte de personal.
“Yo era su cliente asiduo porque entre todos los locales del mercado, ellos ofrecían calidad en los productos, precio y un gran servicio de asesoría. Me invitaron a unirme a ellos. Nos asociamos y conformamos Innovapet”, explica orgulloso David.
Con la gran ventaja de la experiencia, una buena cartera de clientes y la certeza de que había una gran oportunidad de mercado, los tres socios iniciaron la conformación de Innovapet: “Alquilamos primero una casa que adaptamos como bodega. No teníamos nada. La primera secretaria nos duró dos días, habrá pensado, ¿yo qué hago aquí?”, anota Leslie.
La apuesta de Innovapet fue contrarrestar la informalidad en que este giro se maneja. A decir de Edgar, los clientes necesitaban un proveedor formal, alguien que les diera factura, que les cubriera los pedidos completos y no que les mandaran la cantidad que hubiera en sus bodegas; que tuviera gran variedad de productos en calidad y precios, con marcas nacionales y de importación, y rapidez en la atención. Todo eso lo han logrado, centrándose en una política de calidad y servicio a prueba de todo.
La capacitación que le dan a sus empleados es constante, para cumplir con las expectativas de información y asesoría que sus clientes requieren y que sólo con ellos encuentran. Innovapet ha mantenido un crecimiento constante de alrededor de 30% en sus cuatro años de existencia. La conforman 40 empleados, cuenta con un área de telemarketing, distribución nacional y tres puntos de venta: dos locales en el mercado Nuevo San Lázaro y la tienda para mascotas más grande de México con más de 5,000 productos en exhibición, que estrenaron en 2004. Para este año, la empresa planea abrir otra tienda de conveniencia, y tiene ya una línea amplia de productos con marca propia.
De esta forma, los tres socios lograron en cuatro años lo que su padre siempre soñó: “Mi papá es un hombre muy brillante, con mucha creatividad, pero si todo eso no se sistematiza, pues se quedan en buenas ideas que no fructifican”, dice Edgar. David añade: “Mucho tiene que ver con la disciplina, el orden, el formar estructuras y respetarlas. Es un trabajo de todos los días. No hay descanso”.
Para finalizar, Edgar se dirige a todos aquellos que están pensando en iniciar un negocio: “Las cosas en México se pueden hacer si tienes ganas de trabajar. Lo más importante es tener un sueño y no perderlo de vista, sabiendo que lo puedes lograr. Yo tengo toda mi vida, mi fe y mi pasión en hacer crecer mi proyecto. Estoy comprometido con él hasta las últimas consecuencias. No hay otra forma de hacerlo”.